La sociedad perfecta


12/07/13

Oportunidades

La sociedad perfecta no es aquella en la que todos los individuos tienen las mismas oportunidades. Es más bien aquella en la cual se cumple la condición de que todos los miembros tienen acceso a los mismos recursos, derechos y beneficios de vivir una vida digna en la misma medida independientemente de la distribución no uniforme de oportunidades y / o recursos que existan en el ambiente.

Esto se lograría en una sociedad en la cuál los miembros con más oportunidades y recursos, tengan el corazón, misericordia y disposición para compartirlos con los que tienen menos. Si bien es cierto que quién más trabaja debería de tener más derecho a la retribución de su trabajo [1], hay quiénes no tienen la oportunidad de ejercer un trabajo. Existen lugares en el mundo en el que no hay oportunidades, y las condiciones de existencia de las personas, que no tienen salud, agua, padecen hambre y enfermedades, no depende directamente de falta de motivación por parte de ellos.

Tipos de sociedades

Podemos tomar como comparación a los animales. Existen muchos animales que conforman sociedades con jerarquías bien establecidas y roles específicos que van más allá de una simple serie de reglas a seguir. El otro día me asombró un suceso que pude observar: un ave de presa estaba volando alrededor de un área extensa, con la presa en las garras, aún viva, buscando un lugar en dónde comer. Primero se paró en un poste e intentó acercarse a su presa con el pico, pero la presa, que era otro pájaro más pequeño, se movió, en lo que parecía ser un intento de escape. Esto distrajo al ave de presa y tuvo que dejar el poste para afianzar bien a la presa entre sus garras. Después de eso, se pudo por fin parar en otro poste y ésta vez la presa ya no se movía. Intentó llevar a la presa hacia su pico, y entonces sucedió lo inesperado: otra ave de la misma especie que la presa atacó al depredador, aún cuando era 5 veces o más más grande. Por mi mente pasó que quizás era su compañera de vida o algún miembro de su bandada.

Si los animales pueden formar sociedades y formar vínculos más fraternales que simples conjuntos de reglas; Si ellos se cuidan entre sí y existe la intención bien manifestada de apoyarse mutuamente; Nosotros como humanos debemos de mostrar el mismo interés por los demás. No debemos de ser solamente exageradamente estrictos en nuestras relaciones filiales e interacción con los demás.

La calidad de una sociedad está determinada por la condición de las relaciones y vínculos de sus individuos, es decir, la comunicación. No puede ser que en una sociedad, parte de las misma tenga ojos ciegos y oídos sordos a las necesidades de otra parte [2]. La sociedad es un conjunto, no sólo de individuos, sino de relaciones entre ellos. Es un todo, no se puede hablar de bienestar general si por un lado una parte de la sociedad está sufriendo. Por eso el enfoque a nivel individual debe de ser el cuidar de todos por igual, no descartar a nadie, ni tampoco exaltar a alguien sobre los demás [3]. La humildad del corazón se demuestra en el cuidado que ponemos a las necesidades de los demás sobre los deseos propios [4]. Si no hay comunicación y acción entre los individuos de una sociedad, no hay avance. No significa que no tiene qué haber diversidad, más bien que no tiene qué haber abusos.

Pero hay algo en los humanos, que los animales no tienen. Dios nos dio soplo de vida [5], él nos dio el dominio sobre todos los animales [6], él nos hizo a su imagen y semejanza [7], es decir, nosotros tenemos el espíritu de Dios![8], Dios mismo es una sociedad, pues es Padre, hijo y espíritu santo. Hay una convivencia perfecta en él mismo, él es una sociedad perfecta.

Por eso, la relación que existe entre las personas no puede ser algo meramente físico, algo solamente presente para obedecer sin cuestionar. Más bien también debemos involucrar nuestro espíritu cuando nos relacionamos y participamos de una sociedad. No podemos imitar y dejarnos llevar por las reglas que determinan cómo son las cosas entre los animales por ejemplo, donde el que manda es el más fuerte. No hay espíritu ahí. Nosotros somos más que físico [9], más que fuerza, debe haber compasión en nuestros corazones para con los más débiles, los pobres, los ancianos, los niños. Debemos escuchar más al espíritu, y manifestar de forma clara sus intenciones, llevarlas a cabo. Atributos del espíritu, que nos instan a actuar, entre otros son: amor, compasión, humildad, fe, dominio propio, benevolencia, etc [10]. Son atributos que van más allá de una simple intención de bienestar para aquellos que llamamos familia.

Conclusiones

Un buen administrador de bienes [11] no es el que los tiene en demasía, de sobra. ¿De qué sirven los montones de pertenencias? No, un buen administrador de bienes es quién identifica las carencias de los demás y ve en la abundancia de sus bienes una oportunidad. La sociedad perfecta en ese sentido se logra con una mentalidad en línea de todos los individuos conforme a la existencia y distribución de los recursos y bienes, más allá de una medida de retribución a un trabajo o circunstancia. Es decir, no podemos sólo dejarnos llevar por la regla determinante y no oficial de: “Si quieres tener algo, lucha por tenerlo. Si no lo logras, no te quejes”, eso está totalmente carente de espíritu [12], es una regla instintiva que no puede regir a seres que van más allá de los instintos.

Seamos conscientes y pongamos en práctica el amor a Dios, que se expresa en obediencia [13]. Pongamos en práctica el amor al prójimo, como nos amamos a nosotros mismos[14], sin distinción de raza, lenguaje, país de origen, situación económica, condiciones de salud, religión, edad, género, experiencias o historia pasada, sea amigo o enemigo.

Dios ha puesto a nuestro alcance un sinnumero de herramientas y recursos para lograr tener una sociedad perfecta: consejos, mandatos, recomendaciones, proverbios, historia, ejemplos de oración, de alabanzas y salmos, revelaciones, pero lo más importante: él nos dió a su hijo en sacrificio, de modo que algún día, aquellos que creemos, lleguemos a formar una sociedad perfecta alcanzada por medio su perdón y salvación dados por gracia, y que tiene como objetivo que lleguemos a estar en el cielo con él, por la eternidad.

Hoy te invitamos a que leas la biblia, la palabra de Dios, a que te des cuenta por tí mismo lo que dice Dios, con respecto a éste y otros temas. Si necesitas ayuda o guía para saber cómo empezar, contáctanos.

Lectura recomendada

  1. 2 Tesalonicenses 3:6-14
  2. Hambre y pobreza.
  3. Filipenses 2:3
  4. Filipenses 2:4
  5. Génesis 2:7
  6. Génesis 1:26;28
  7. Génesis 1:27
  8. Romanos 8:8-17
  9. Soy físico, soy mente, soy espíritu.
  10. Gálatas 5:22-23
  11. El administrador astuto.
  12. Gálatas 5:16-18
  13. Juan 14:15-17; 23-24
  14. Mateo 22:34-40

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