Reflexión de amor


 04-07-2012

Una de las mejores cosas que puede pedirle uno a Dios, es la sabiduría[1]. Parte de la sabiduría consiste en saber cuándo sentirse satisfecho, cuándo parar de buscar lo que no tenemos, cuándo parar de quejarnos por lo que no tenemos y más bien disfrutar y agradecer lo que sí tenemos.

Muchas veces, nos preguntamos por qué no tenemos lo que otros tienen, y nos quejamos, nos enojamos, nos decepcionamos, nos afanamos por obtenerlo, nos frustramos si no lo obtenemos, pero si lo obtenemos, bien pronto buscamos otra cosa que no tenemos, y que deseamos tener.

Rara vez o nunca quizás, nos preguntamos por qué tenemos lo que otros no tienen, y no hacemos nada por que otros tengan lo que nosotros tenemos, ni siquiera lo agradecemos, estamos tan enfocados en nosotros mismos o en nuestra familia, en nuestra rutina y en nuestro mundo que no vemos más allá.

Una de las peores cosas que nos afecta como humanos es el siempre buscar y querer más y más, nuestra ignorancia nubla nuestras visiones y no nos deja ver cuándo es que tenemos bastante, cuándo ser agradecidos con lo que tenemos, cuándo disfrutarlo y no codiciar más y más cada día [2].

Si nos preocupáramos en ver lo que tenemos y que otras personas no tienen ni tendrán jamás por más que lo busquen generación tras generación, viviríamos siempre agradecidos. Cuántas generaciones han pasado, de padres que quieren que sus hijos tengan mejores cosas que ellos mismos, y ni aún así, tienen, ni han tenido, ni tendrán lo que tú ahora tienes por gracia de Dios?. Por qué no entonces regocijarse con lo que Dios nos ha dado?, agradecer a Dios tanta gracia, y preocuparnos por los que no tienen lo que nosotros SÍ tenemos?.[3]

Y si Dios nos ha dado tanto, por qué no regocijarnos con eso?, por qué se nos hace poco y buscamos más y más?. Cuántos han sido capaces de conformarse con lo que Dios les ha dado en siglos de existencia de humanidad?. [4]

Más pronto pasa y se acaba la vida de las personas que codician y buscan lo que no tienen, que nunca están conformes y siempre quieren más y más, que el tiempo en que las disfrutan, muchas mueren sin siquiera saber nunca cuánto tuvieron, muchos mueren sin haber sido felices, sin sentirse conformes o bendecidos.[5]

Y entonces por qué repetir la historia una y otra vez, generación tras generación, por qué siempre tratar de “asegurar” lo “nuestro”?, por qué siempre tratar de preocuparnos sólo por nuestra familia?, acaso no son nuestra familia nuestros hermanos?, toda la humanidad somos hermanos, Jesús nos enseñó a orar así, empezando con: “Padre nuestro…”[6], y si él es padre nuestro, todos nosotros somos hermanos, y si todos somos hermanos, por qué hacer distinción entre unos y otros?, si ni siquiera Dios hace esa distinción.[7]

Y si queremos que las cosas cambien para nosotros, qué hacemos para que cambien para los demás?, cómo esperamos y demandamos cosas que no tenemos, si no damos cosas que tenemos a los que no las tienen?.[8]

Por eso no se afanen por satisfacer sus necesidades, que más pronto se acostumbran a desearlas, que en disfrutarlas y agradecerlas, cuando piensas en tener cosas mejores, más te tardas en adquirirlas, que en buscar otra todavía mejor, hasta que te pierdes en un ciclo que termina con la muerte, y al final terminaste siempre queriendo más, siempre deseando más, nunca estuviste feliz y súper contento con lo que tenías, siempre que lo tenías, ya querías algo más, nunca te fijaste en los que tenían menos que tú, siempre te fijaste en los que tenían más que tú. Y al final no te llevas nada, todo se queda.[9]

Crees que algo realmente te pertenece?, yo más bien diría que Dios te lo ha prestado, así es, y si así es, por qué no agradecerlo en primera instancia, disfrutarlo en segunda y compartirlo en tercera?.

Si crees que tienes un carro, no durará más el carro que tu vida, si crees que tienes una casa, no durará ni siquiera más de 2 generaciones en tu familia, cuál de tus pertenencias durará más que tu vida?, cuál de tus pertenencias tomarás contigo?.[10]

Lo único que tienes es la vida que Dios te ha dado, todo lo demás te lo ha prestado, te lo ha confiado, qué vas a hacer con eso?. Invierte en las cosas por las que ninguna autoridad humana[11] te pide cuentas, si inviertes en dinero, tienes qué pagar impuestos, si compras cualquier bien, tienes qué pagar impuestos, si pierdes dinero, eres tú la parte más afectada. Cualquier ingreso monetario, tienes qué reportarlo y pagar impuestos, cualquier egreso monetario tienes qué pagar impuestos. Todo lo que es de éste mundo se queda en éste mundo, incluyendo el dinero, la tierra, las propiedades, hasta tu propia carne y huesos, ni siquiera eso, que has tenido por toda tu vida, te llevaras contigo, tú mismo ser físico es un préstamo de Dios, él te está confiando todo lo que tienes, qué estás haciendo con eso?, qué piensas hacer con eso?.[12]

Todo es vida y amor, la vida la tienes contigo, el amor también, aprecia entonces lo que tienes e identifica e invierte en cosas que no son de éste mundo. La principal cosa en la que puedes invertir y no es de éste mundo, es el amor. Todos tenemos amor, y a pesar de que no se puede medir con ningún sentido humano, lo tienes, y a diferencia de cualquier recurso de éste mundo, que no es renovable y por lo tanto es finito, el amor es un recurso infinito, que Dios ha puesto a disposición de cada uno de nosotros. [13]

Si tienes amor en tu vida, no tienes qué rendirle cuentas a nadie de ese amor, nadie te va a cobrar impuestos por ese amor, el 100% del amor que tienes es tuyo completamente. También el amor es infinito, tú puedes tener 1 hijo, 2, o 3 y el amor que les das es infinito, no es algo finito que se tenga qué dividir entre 3. Si no tienes hijos, has tenido un padre, una madre al menos, y por más que ames a los 2, el amor que das jamás se va a acabar, es un recurso infinito, además puedes tener hermanos, y por más hermanos que tengas, el amor que les das no se divide, ya que es algo infinito. Además puedes tener muchos familiares, amigos, compañeros, conocidos y seguramente tendrás muchos desconocidos, pero por más amor que les des, nunca se va a acabar, no tenemos una cuota de amor para dar, ni tenemos una cuota de amor para recibir, eso es un recurso infinito y si inviertes en eso, resultará la mejor inversión, nadie te robará parte o la totalidad de las ganancias, puedes dárselo a todo el mundo y jamás se va a acabar.

Y entonces, si aún no ves la diferencia, te lo digo: no inviertas en cosas que no te llevarás, no inviertas en cosas que son finitas, temporales y pasajeras, no te afanes con las cosas que no tienes, que tan pronto las tengas buscarás más[14]. En lugar de eso, aprecia las cosas que sí te llevarás, las cosas que sí dejarás. Ama a todo el mundo, así como Dios nos ha amado, disfruta ser amado, que de eso nadie puede quitarte nada, todo el amor que recibes es tuyo, todo el amor que das es infinito y nadie puede robárselo a quien tú amas.[15]

No hay nada tan grande como el amor que pueda disminuirlo, ¿Qué cosa tan mala puede haber que sea más grande que el amor?.

Ama y disfruta ser amado, que ahí no tendrás decepción alguna, si te afanas por cosas que no tienes, siempre serás decepcionado, no habrá felicidad en tu corazón, más bien habrá descontento, rencor, decepción, frustración, coraje, odio, hostilidad, infelicidad, tristeza, melancolía, recelo, envidia, codicia, rebeldía, confusión, impotencia, duda, avaricia, desánimo, ausencia de fe, de credibilidad en Dios, de confianza en él, perdición y muchas cosas más. [14]

En cambio, si amas, si disfrutas ser amado, si te regocijas con lo que tienes, si agradeces infinitamente todo lo que tienes, si compartes todo lo que tienes, si te preocupas por los que no tienen lo que tú tienes, en tu corazón habrá paz, amor, felicidad, lágrimas de alegría, regocijo, contentamiento, libertad, júbilo, hermandad, amistad, compasión, ímpetu, satisfacción, sabiduría, entendimiento, obediencia, disposición, actitud de servicio, deseo de hacer el bien, certeza, perdón, verdad, pureza, ánimo, fe, salud y muchísimas cosas más consecuencias del amor.

Por eso, pídele a Dios que te de la sabiduría de saber agradecer y regocijarte con todo lo que ha dado y te da cada día, ama siempre y apasiónate de alegría al saber que eres amado, comparte lo que tienes y preocúpate por los que no lo tienen.

Déjales saber a las personas que amas, cuánto las amas. Amén.

Qué dice Dios?

  1. Proverbios 2:1-22; 3:1-26; 8:11; 9:10; 16:16

  2. Eclesiastés 2:26

  3. 1 Samuel 2:7

  4. 1 Timoteo 6: 3-10

  5. Eclesiastés 1:3-5, 1 Timoteo 6:8

  6. Mateo 6:9-15,

  7. Efesios 4:4-6

  8. Hechos 20:35

  9. 1 Timoteo 6:7

  10. Lucas 12:13-21

  11. Mateo 6:19-21; Lucas 12:33

  12. 1 Timoteo 6: 3-10; Mateo 25:14-30

  13. 1 Corinitios 13; 1 Corintios 16:14

  14. Proverbios 23:4-5; Lucas 12:13-21; 16:1-15; 16:19-31; 1 Timoteo 6:17-19.

  15. Levítico 19:18; Mateo 22:34-40; Romanos 13:19; Gálatas 5:4; Santiago 2:8

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